Capítulo 1. Se te extraña en casa

Mujer ejecutiva: Imagen tomada de guapología
Mujer ejecutiva

La invitación ha llegado vía mensajería junto con las fotos de tu sobrino además de una carta de tus padres y una de tu hermana; todos te cuenta lo que han hecho, como están, como se sienten, las ganas que tienen de volver a verte y la pregunta que todos hacen es ¿y cuándo regresas?.

Eres una mujer muy trabajadora, servicial y muy calculadora al punto de que un detalle no se te escapa pero claro eso es el trabajo; en tu vida personal todo gira entorno a tu trabajo, dejaste la casa desde los 16, pero seguías viendo a tus padres de manera continua pero siempre independiente porque según tú ya eras libre, pero nunca te diste cuenta de que te estabas atando al trabajo, a la rutina; tu genio creativo estaba llevándote muy alto y al mismo tiempo muy lejos de tu familia. Primero los visitaba por las noches todos los días de la semana por dos o tres horas luego, solo eran dos horas, después una y le siguió el hecho de que ya no podías ir todos los días y decidiste visitarlos todos los sábados y domingos, ahora, ya no puedes más que enviarles cartas en paquetes de mensajería que aparecen tan esporádicamente como las estrellas fugases.

El sobre de la invitación te pareció extraña pues no tenía rótulos, pero, por su apariencia seguro que era de una boda. El sobre era duro como cartoncillo, en color blanco con las clásica palomas en relieve y al reverso tenía grabadas las iniciales T y L, aunque estaba un poco grueso como para contener una simple invitación de bodas, y te preguntaste ¿de quién es la invitación? ¿por qué nadie menciona la invitación en las cartas?, con tantas dudas en tu cabeza decidiste abrirla, lo primero que encostraste primero fue una nota que decía “discúlpame no pude esperarte porque me enamore” firmado por un Thommas o Tommy como tú lo conocías, cerraste los ojos, y a tu mente vino el recuerdo de aquella ilusión que tuviste cuando decidiste terminar con él porque según tu no tenías tiempo para verlo o ponerle atención, aunque siempre albergabas la esperanza de que cuando regresaras él estaría en la terminal esperando con los brazos abiertos, y ahora esa ilusión se venía al suelo debajo de tus zapatillas, volviste la vista a tu alrededor, miraste a cielo y cerraste los ojos tratando de recuperarte de esta impresión, cuando lo lograste regresaste a tu posición anterior y continuaste revisando la invitación, era como tal una invitación y decía el lugar, la fecha, la hora y al centro en letras muy grandes resaltaban entrelazados los nombre Lucy y Tommy.

En otra parte de ese sobre encontraste una explicación de Tomy donde decía que estuvo muy pendiente de ti, tanto que no quería salir con nadie solo por esperar un recado o para poder hablar de forma tranquila sin ruidos completamente atento a lo que tu dijeras, cuando terminaron él no lo quiso aceptar incluso estaba planeando ir por ti pensó que ya tenías a alguien y que por ese alguien le dejabas, pero tu familia le explico que contigo no había solución cito a tu padre diciendo –Mely es como una persona extraña para nosotros “y ahora es como si no fuera de la familia” no te sigas aferrando a ella, ella no es la misma chica que conociste en la prepa y que amaste en la carrera, ella ha cambiado demasiado no te mortifiques muchacho sigue tu vida–. Lo último que explicaba en la cartita era como había conocido a Lucia sus virtudes, defectos e incluso pego una imagen a la carta para que la conocieras.

Te tumbaste en el sofá y dejaste que el sentimiento te invadiera lloraste tanto que tus ojos estaban muy hinchados y enrojecidos, terminaste por dormirte con la carta en la mano llena de tristeza. Al levantarte miraste todo lo que estaba en la mesa y aseguraste en voz alta –voy a la boda–.

Después de esto descubriste lo que estaba pasando en tu vida, miraste los lujos con los que vivías, miraste tu pasado, miraste tu éxito y te diste cuenta que tu éxito era un instante y que te estabas o tal vez ya habías perdido el amor de tu familia y el de alguien especial; por un instante de grandeza, por alcanzar éxito laboral que solo dejaba cosas efímeras en comparación de lo que es el valor de tu familia, ese valor difícil de calcular. Solo necesitabas saber si aún no era muy tarde para recuperar todo lo que habías perdido.

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