Ding, dong sonó la puerta y detrás de ella la figura de alguien conocido aguardaba con una emoción extrañamente contenida, con tal, de seguir proyectando la imagen de alguien completamente cabal.

Mientras que dentro de la casa Toby movió las orejas se levantó y se acercó a la puerta olfateo y rasgo luego ladro y se dirigió corriendo a la cocina donde estaba Ruth que es una mujer entre los 50 y 54 años, de tez clara, cabello canoso y rizado, un poco llenita y es que es una mujer a la que le encanta la cocina de hecho estaba vestida con un delantal rosa de cuadros blancos y como era de esperarse estaba horneando unas deliciosas galletas con chispas de chocolate para el pequeño Niels pero en fin Toby se acercó a Ruth y mordiendo su delantal le indico que alguien estaba en la puerta.
Toby es un perro de pelo negro con parchones blancos con el detalle de tener las patitas color blanco incluso un amigo de la familia en son de broma hizo esa observación diciendo que bonitas botitas tiene; es de una raza ovejera, tiene una cola con mucho pelo tanto que el extremo más largo cae hasta el piso cuando la tiene a media asta además al igual que sus patitas la punta termina en pelo blanco, también su mismo pelaje hace parecer que tiene un collar de pelo blanco, es un perro de mediana estatura, muy cariñoso y fiel.
Por lo general Toby no es de estar en casa; casi siempre le gusta estar trabajando y aunque parezca extraño este día no quiso trabajar y es que siempre es el primero en estar despierto. Su rutina empieza después de que canté el gallo y cuando eso ocurre sale por la puerta del patio entra al corral de las gallinas checa si están completas, luego, las saca del corral, después, corre al establo mira los caballos, luego corre a la porqueriza y le ladra a los cerdos para avisarles que su amo les traerá la comida pronto y por ultimo regresa a la casa despierta a Ruth para que prepare el desayuno si es que no lo ha hecho y se sienta o se recuesta en la sala a esperar que Frank le indique que está listo que revisar lo que ha hecho. Usualmente Frank lo acaricia y le dice –gracias muchacho; bien hecho, vamos a trabajar– y lo prepara para llevar las ovejas y así su rutina termina hasta que se ponga el sol, el campo que le pertenece a la familia es de 500 hectáreas por lo que Toby tiene para correr un buen espacio. Así que esta mañana cuan Frank vio que Toby no quiso acompañarlo lo primero que pensó es que tal vez estaba enfermo y para salir de dudas y preocupaciones llamo al veterinario pero cuando lo examinaron el medico dijo que no tenía nada que tal vez no tenía ganas o que estaba triste por algo. Frank hizo algunas cosas para intentar llamar la atención de Toby y levantarle el ánimo pero como no le hacía caso lo dejo y fue a llevar a las ovejas. Por eso Toby estaba en casa con Ruth.
Ruth se acercó a la puerta y detrás de ella iba Toby, al abrirla descubrió con alegría a Mely claro que Toby ya está sobre ella moviendo la cola brincando lambiendo y jugando que apenas dio tiempo de decir hola, y es que no era para menos su ama estaba en casa porque cuando era cachorro fue el regalo de Mely así que ella lo cuidaba, mimaba, regañaba era su mamá. Ruth apenas podía sujetar a Mely pues Toby se había apropiado de ella, esta bienvenida había hecho que el corazón de Mely se pusiera nostálgico y esa emoción que había guardado minutos atrás desbordo en lágrimas y un abrazo a Toby además lo acariciaba y le decía que le había extrañado mucho, que lo quería mucho. Después de un rato Ruth dijo –Solo a él has extrañado y a mi qué– Mellina contesto –Mami, sabes que te extrañado mucho pero tú me puedes escribir y decir lo que siento y me puedes ver en las video llamadas y sabes que estoy para ti pero Toby no– Estas palabras llegaron al corazón a Ruth y acepto el hecho. Dos minutos después Mely le pregunto a su madre que si se podía instalar en su cuarto a lo que ella respondió que sí pero le advirtió que tuviera cuidado porque su sobrino ya había cambiado la decoración y es que como un tiempo Niels se tenía que quedar con Ruth porque se había estado enfermando mucho y en el trabajo de Ágata ya no le podía seguir pidiendo más permisos para salir. Pues el niño se quedó con sus abuelitos.
Cuando Mely se hubo instalado de nuevo en casa, su madre le invito el desayuno, durante la comida.
–Y cómo has estado hija–
–Bien–
–Te extrañábamos, estoy muy contenta de que hayas podido venir–
–Yo también mami–
–Oye amor, como te sientes por la boda, viniste a verla–
–Sí–