Mi encuentro con una semana perdida

Inicia una nueva semana más y mis compañeros de clase me han hecho ver que la semana pasada no estuve con nadie, es el resultado de un viaje largo y extraño que se lleva mis penas y augura los problemas que el lunes iniciaron como estampida de elefante y que sí no me muevo del camino pasarán por encima de mí —¡rayos!, me perdí de mi propia vida, otra vez—

Por más extraño que esto suene no es la primera vez que me alejo de mí en un día puede llegar a ocurrí hasta tres veces o más —aun no las cuento—, hablando con alguien puedo perderme con tanta facilidad que me empieza a preocupar, pero, una semana ¡qué horror!. Pero bueno lo de la semana no ha sido por lo de siempre esta vez fue por la extraña razón de no querer afrontar el hecho de que ya no estaríamos juntos —y yo que planeaba tantas cosas juntos—, me negué al hecho irrefutable de que ya no pasaba nada entre tú y yo; desde ese momento deje de planear mi futuro con alguien; siempre pensé que estar junto sería una prueba y de verdad, lo era, pero que al final la podríamos superar aunque deje todo por nada pensando no perder mucho y que tal vez ganaría más, con todo y eso te agradezco la oportunidad que me brindaste de estar junto a ti.

El hecho es que, mi vida se ha caído porque no quise meter las manos, para detener su caída, porque no había querido ver lo que estaba pasando con mi vida, no pensé en levantarme sólo me deje caer y así seguí cayendo, la experiencia es mayúscula pues ahora sé que al menos debo cubrirme para que no me raspé demasiado; las heridas aun no se terminan de cerrar, no quiero que queden cicatrices pero, como todo no todo sana rápido y siempre quedan las evidencias aun cuando uno se cuide mucho una herida.

Tome el riego en esta apuesta de la vida y tu lo tomaste conmigo, después no supe afrontar los resultados de un cambio tan brusco no reaccione me quede perplejo sin saber que hacer o como hacerlo. El principio fue extraño y no me creía que hubiera empezado pues la verdad no quería empezar, el final fue aun más extraño pues resulte un hombre de hojalata (no crea haberme enamorado y por el contrario si lo había hecho), tenia los ojos cerrados cuando el cubetazo de agua fría me llego. La semana perdía se fue es tiempo pasado ahora estoy tomando la fuerzas necesarias para ponerme de pie salir lo antes posible con fuerza renovada para llegar a esa gran meta.

La semana perdía solo fue el encuentro conmigo mismo la aceptación de mi verdadero yo, el tiempo ideal para mostrarme amor a mismo, así, esa semana lejos de ser un problema me beneficio en el plano de lo personal pero tuvo que repercutir en una semana escolar una semana crucial pero lejos de estar triste estoy contento porque desde eso siento que he crecido que he madurado aunque no soy tan maduro como en verdad debiera siento que esa semana ciertamente no fue una semana perdida.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *