Cinco años, te he visto llorar por las noches y sé del sin número de pretendientes que te siguen pero aun no pasa tu dolor, aun me extrañas y sabes que yo a ti también; aun nos amamos pero te estás alejando de lo que pueden ser tus grandiosas oportunidades. Existen personas que cuando se van dejan un gran vacío entre nosotros, no quiero haberme ido y haberte quitado todo de ti sabes que aun existe mucho de ti en mí, pero aún hay mucho de ti en ti.
Para mi familia eres un integrante más de la familia, a veces ellos quisieran verte rehaciendo tu vida, una nueva vida, en especial a Alyka que te ve como su mejor amiga, en sus oraciones la he escuchado rogar para que tu dolor pase porque le duele verte así, te has hundido en el trabajo para no mezclarte con alguien más. Mis recuerdos todos los guardas como un tesoro, los peluches que te regale los abrazas como anhelando que fuera yo, incluso en ocasiones he visto una lagrima recorrer tus mejillas; mi habitación la conservas limpia e intacta como añorando que yo llegue a desordenarla, mi departamento no lo has querido rentar; conservas todo como me gustaba incluso los fines de semanas que estas en él cocinas la comida que me fascinaba, el aroma impregna toda la habitación es delicioso has mejorado mucho desde las comidas amargas y de olor a quemado hasta la comida exquisita que ahora inunda mi habitación con su olor. Si el anillo que llevas en la mano hablara gritaría que se ahoga en tus lágrimas por las noches, porque aun te aferras a mí. ¡Amor vive no mueras conmigo!.
La semana pasada Louis con la inocencia de todo pequeño pregunto – ¿Y mi tío?, tía Kay–, el tenía la duda de por qué si eres su tía y no eres hermana de su madre por qué no tiene tío, la familia toda se quedo petrificada; Louis no sabía que yo existí, por qué preguntar. Tu lo abrazaste con tanto cariño que no sintió que la familia toda se había quedado en silencio a la expectativa de tu respuesta, pero tiernamente le contestaste –se fue a un viaje y no sabemos cuando regresa–, lo bajaste y él siguió jugando en la casa de sus abuelos, tu apariencia era de tranquilidad que todos estaban atemorizados creían que te echarías a llorar en ese momento, cosa que no fue así la reunión continuo como si no hubiera pasado nada pero en lugar de ir a dormir a tu departamento dormiste en el mío, esa noche no lloraste empezaste a recordar las veces te dije te amo, recordaste todo de nosotros, cada detalle de cuando estábamos juntos.
Siete años, aun sigues visitando la casa de mis padres mi departamento lo rentaste con un contrato que pide al inquilino no dañar nada y tampoco cambiar nada conservar todo, mi departamento es una oficina no sé bien de qué pero como lo especificaste en el contrato así se ha mantenido, mi departamento es una oficina con calor de hogar, se siente viva.
Esta semana te quitaste mi anillo de la mano y lo has colgado junto a tu corazón, ahora tienes otro anillo, creo que a él lo conociste en un viaje de trabajo que por cierto te llevo al ascenso, él es una buena persona hoy lo llevaras a casa de mis padres para presentarlo, todo se ha puesto exclusivamente para la niña de la casa, así te dicen mis padres. Es una cena especial incluso vienen dos de mis hermanos que viven fuera de la ciudad.
Cuando se conocieron el pensaba que eras casada, pues mi anillo te acompañaba a todos lados, cuando el pregunto –bonito anillo, su marido tiene muy buen gusto, hermoso anillo y mucho mas la esposa– tu le contestaste –No, aun no estoy casada; este es el anillo de bodas que me regalo mi ahora difunto novio nunca llegamos a casarnos y tenerlo me hace sentir que él me acompaña, es como tenerlo cerca siempre– Jonathan (porque así se llama) se disculpo por lo imprudente de su pregunta y permaneció en silencio durante el vuelo. Luego de unos meses se volvieron a topar en una reunión tu serías la consultora de la empresa en la que él trabaja, tu no recordabas que ya lo habías visto; Jonathan reconoció el anillo antes que a ti, el trabajo concluyo como siempre todos los presentes agradecieron tu presencia y dijeron que pondrían en marcha las ideas ya consultadas y que las demás las revisarían de nuevo para que en la siguiente consulta las revises.
Jonathan no sabía si hablarte de nuevo o que hacer, así que todo ocurrió en la siguiente consulta, hablaron del error que cometió y nuevamente se disculpo, le contaste como era como nos conocimos te hizo sentir mucha confianza cosa que no sentías con los demás pretendientes, Jonathan únicamente se acerco con la idea de ver, mejor dicho, conocer el por qué una chica aun llevaba un anillo de una boda que nunca ocurrió quería conocer la historia que en el avión no se atrevió a preguntar. Pasaron una hora y media hablando y esa conversación se repitió por varias semanas que ya eran meses. Jonathan y tu se empezaron a sentir uno parte del otro ya convivían mucho.