Otra vez como ya es costumbre te hablaré de la luna ese gran cuerpo celeste que por la noche nos ilumina –con su luz prestada, pero al fin y al cabo nos ilumina–; muchos son las personas saben que la luna es un espejo del sol y también saben que la luna siempre nos muestra la misma cara, sí, siempre dejando para sí la oscuridad de su propio yo.
Y aun sí nos sentáramos de un modo distinto no alcanzaríamos a descubrir el otro lado de la luna, tristemente desde que recuerdo o mejor dicho desde que soy una persona consiente, entendí que debemos hacer como la luna guardarnos para nosotros mismos el lado oscuro de nuestra personalidad para siempre combatirlo, lo que realmente no comprendí es que no debemos esforzarnos en combatir contra nuestros miedos ocultándolos. Los miedos son como esa oscuridad que llena el cielo –el espacio– si nos deshiciéramos de él no podríamos percibir la belleza de la luna. Te puedo asegurar que los miedos son un mal necesario, no te preocupes por entenderme ahora porque en un momento lo harás.
Nuestros miedos están ahí para que cuando los hayamos superados podamos distinguir que podemos hacerlo, en realidad el miedo o los miedos nunca ha sido nuestros enemigos por el contrario deben ser nuestra catapulta para poder ser un gran cuerpo celeste que brille gracias a superar su miedos.
Si esperas recibir algo primero debes tener presente que debes sacrificar algo; las cosas que demandan un gran valor, requieren de un gran sacrificio, mientras que las cosas que no demandan de grandes sacrificios tal vez y solo tal vez no requieran de un gran sacrificio.
Si requieres de pasar un examen, requieres de sacrificar unas horas de ocio en horas de estudio; si requieras de un gran auto tendrás que sacrificar tu tiempo trabajando, si requieres de ganarte la lotería pues el sacrificio será comprar tu boleto de la lotería y así sucesivamente.
Medita un minuto esto que acabas de leer y te darás cuenta que las cosas en verdad tienen un precio; ahora pregúntate cuál es el precio de lo que quieres y después cuestionate sí estas dispuesto a pagar el precio. Piensa esto el miedo es un buen precio a pagar es una moneda de alto valor que no todos están dispuestos a pagar, ¡oye! no te estoy diciendo que te lances en caída libre para demostrar que no tienes miedo sino que moldees tu miedo para que no siga siendo una debilidad sino por el contrarío se convierta en tu fortaleza.
Por último y para despedirme quiero decirte que: La luna no tiene una luz propia pero esto no le impide brillar, si miras el cielo te darás cuenta que la luna brilla hermosamente en el cielo. Ahora dime tú, que te impide brillar.
Hasta pronto.